Página 331 - EDUCACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

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de la especie. Las prácticas educativas son tan trascendentales e influyentes en
la existencia de los individuos y los grupos sociales que ella puede ser soporte de
una vida infeliz o feliz; obviamente con arreglo a los ideales de existencia que
animen a las personas y a la sociedad en su conjunto. La educación es una llave
maestra que abre, pero también cierra, la puerta que conduce al camino de la
existencia, la que cada individuo y grupo quiere vivir y quiere legar para sus
congéneres y herederos.
Naturaleza de la pedagogía: una claridad necesaria.
Como práctica social, en su dimensión empírica, la educación se sucede en
múltiples y diversos escenarios sociales, con independencia de que exista o no
una intencionalidad formativa expresa, ya que la educación si bien puede ser un
acto “
consciente e intencionado
”, en su esencia y estado natural es un acto
irreflexivo dado que hace parte de los mecanismos desarrollados por la especie
para garantizar que los nuevos individuos y las nuevas generaciones adquieran el
cúmulo de saberes y experiencias que hasta ese momento la misma especie ha
creado y conservado como garantía de su propia supervivencia. En esta
dimensión empírica la estructura de las prácticas educativas está dada por las
múltiples interacciones vitales y los contenidos específicos propios de la tarea
educativa; es decir, lo que se espera que el individuo y la sociedad aprendan y
desarrollen: esta multiplicidad la configura como una práctica humana y social
compleja.