evitan tal asocio con la pedagogía. El reto entonces es reflexionar sobre el papel ,
las implicaciones, las posibilidades, los riesgos y las limitaciones de la educación
como práctica individual y social; teniendo presente que los fines de la educación
no son inamovibles e independientes del contexto social, sino que, por el contrario,
están estrechamente ligados a la sociedad que educa y al contexto que a ésta la
determina; pero también y de manera rigurosa sabiendo que una reflexión sobre
los fines de la educación, es ante todo una reflexión sobre el destino del ser
humano y sus grupos sociales, sobre el puesto que ocupa en la naturaleza, sobre
las relaciones entre los seres humanos; es decir es una reflexión humana y
humanista, lo cual se ha dado por la omisión o quizás por la complicidad de
quienes se dicen pedagogos.
Las reflexiones que se ocupan de entender la naturaleza de la educación y de la
pedagogía son de interés de las comunidades científicas especializadas y su
desarrollo y la generación de teorías sólidas al respecto siempre será importante;
sin embargo, para cada niña, niño, joven, mujer, hombre y grupos social que
habita en este planeta la educación supera y va más allá de las elaboraciones
teóricas; para todos en la concreción de su existencia personal y colectiva lo
importante es recibir el influjo creativo y productivo de una educación que les
personalice como individuos y que al mismo tiempo humanice a la sociedad:
requerimos de una educación que reconozca nuestra condición plural, diversa,
abierta; que valore e incida en nuestra propensión natural por la búsqueda
incesante de la felicidad…un estado siempre luchado y nunca alcanzado en su
totalidad; pero al final un sueño que se materializa o volatiliza cada día y cada