décadas, podían explicar la conducta subhumana pero no la humana, ya que deja
fuera lo más genuinamente humano que es la experiencia consciente o mejor
dicho el pensamiento y la voluntad. No destacan la capacidad del hombre de
autocontrolar y de dirigir su conducta hacia metas autoimpuestas.
González (1999) cita el trabajo de White de 1959 “la motivación reconsiderada: el
concepto de competencia” en el cual habla de cómo los seres humanos, en lugar
de moverse por la reducción de ciertos impulsos, busca experiencias que les
permitan desarrollar y extender sus capacidades al máximo. Les mueve la
necesidad de competencia, de ser efectivo y de tener control sobre el ambiente.
La motivación humana se define como “un estado emocional que se genera en
una persona como consecuencia de la influencia que ejercen determinados
motivos en su comportamiento (Koenes, 1996, pág. 191)
Bandura (1997) comenta sobre su concepto de expectativa personal como un
modelo motivación, el cual lo define como “aquellos pensamientos de una persona
referidos a su capacidad para organizar y ejecutar los cursos de acción necesarios
para conseguir determinados logros”. Esto ésta relacionada con la motivación
académica.
Ford (1992) expone su ecuación relacionada con la motivación como un
constructo que integra la dirección que una persona sigue (metas), la cantidad y
fluidez de energía que usa para moverse en esa dirección (emociones) y las
expectativas que tiene acerca de si alcanzará su destino (percepción de control
personal)