repercusión motivacional central. No se trata sólo de informar al alumno sobre si
los logros de su actuación han de ser considerados como éxitos o fracasos sino
porque, según se planifiquen y se comuniquen los resultados a los alumnos, van a
subrayar la importancia de aprender o, con independencia de ello, de quedar bien;
van a ayudarles a considerar los errores como una ocasión para aprender o, como
un fracaso reflejo de su incompetencia. Lo que determina inmediatamente y en
buena medida el esfuerzo que los profesores ponen en actuar con efectividad en
general y en motivar a sus alumnos, en particular, es su sentido de eficacia
personal. Para Ashton (1985, págs. 141-174)lo que más influye es no tanto lo que
sabe cuánto lo que cree que puede hacer o que puede conseguir. Esto es, la
variable que influye en que los profesores motiven adecuadamente a los alumnos
tiene que ver con la motivación del propio profesor.
La aplicación de la teoría de la autoeficacia de Bandura al estudio de la eficacia de
los profesores permite realizar algunas predicciones acerca del modo en el que
estos afrontan los obstáculos, se esfuerzan para alcanzar las metas que persiguen
y se muestran más o menos persistentes cuando surgen situaciones difíciles.
Gibson y Dembo (1984, págs. 569-582) predicen que los profesores que confían
en su capacidad para enseñar y que creen que una enseñanza eficaz influye en el
aprendizaje de los alumnos, muestran mayor persistencia y se centran más en los
aspectos académicos de su actividad que aquellos profesores con expectativas
bajas respecto a su capacidad para influir en el aprendizaje de los alumnos. Estos
autores, además, investigan acerca de las estrategias de enseñanza más