cincuenta se establecieron las universidades de Querétaro, Morelos, Chihuahua,
Oaxaca, Estado de México, Tamaulipas, Durango, Coahuila, Campeche, Baja
California, Tabasco, Guerrero e Hidalgo. El resto se crearon en la década de los
setenta y en la siguiente década. Un actor importante para el impulso y desarrollo
del posgrado ha sido el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) a
partir de los años setenta sobre todo para aquellas áreas y campos del
conocimiento abocados a la investigación y al desarrollo tecnológico (Arredondo,
Pérez y Morán 2006)
En México los estudios de posgrado se dividen en tres: 1) especialización,
maestría y doctorado. El tiempo de duración es de doce, veinticuatro y treinta y
seis meses respectivamente. Las escuelas públicas a nivel nacional que imparten
programas de posgrado son 836, además se cuenta con un sistema privado el
cual se integra de 817 planteles. La matricula que se atendió en el 2008 fue de
185,486 alumnos, de los cuales el 21.45% se encontraban estudiando una
especialidad, el 68.57% una maestría y tan sólo el 9.98% un doctorado. La
matrícula de posgrado fue atendida en un 51.20% por el sistema público y en un
48.8% por el sector privado (Secretaria de educación pública [SEP], 2009).
El público que realiza estudios de maestría es de dos tipos bastante diferenciados
según se trate de personas con expectativas de desarrollo académico o de
quienes desean mejorar su formación profesional. A esta diversidad de demanda
le corresponde una oferta dual y específica maestrías académicas y maestrías
profesionales (Marquis, Spagnolo y Valenti, 1998).