millón de habitantes cifra que se encuentra muy por debajo del observado en
países desarrollados, se desconocen el total de los aportes de las becas y las
distintas fuentes orientadas a la formación de capital humano, ni acerca de las
trayectorias de los graduados (Espinoza y González, 2009).
En Latinoamérica se observa una tendencia en el control de la calidad en los
posgrados, los ministerios de educación de Argentina y Brasil exigen para
autorizar la apertura de una institución universitaria parámetros de producción
intelectual como marca distintiva y de calidad. Si una institución desea ofrecer un
programa de posgrado, la exigencia aumenta en cuanto a la producción intelectual
en el caso de Brasil es mayor que en Chile, México y Paraguay (Gregorutti, 2010).
En la educación superior cubana los estudios de ciencia tecnología y sociedad se
han venido institucionalizando sobre todo a través de cursos de licenciatura y
posgrado en donde la defensa de doctorados exige entre sus requisitos la
realización de cursos y exámenes de Problemas Sociales de la Ciencia de esta
forma es a través de programas de maestría y doctorado que se forman
profesionales dedicados a la investigación (Nuñez, 1999).
La formación de posgrado en Colombia muestra una tendencia claramente hacia
las especializaciones profesionales, más que a programas de maestría y
doctorado, tanto a nivel de programas existentes, como a nivel de estudiantes
matriculados y graduados y existen preocupaciones respecto a la coherencia entre
las políticas públicas primero en cuanto a la transformación con pocos requisitos
de exigencia de programas de especialización en maestrías sin grandes cambios