Otro punto de discusión suele ser el límite entre maestrías y doctorados menciona
Davila (2012) ya que no es claro la medida en que muchas competencias básicas
deben ser atendidas por ambos tipos de formación, como el desarrollo de la
capacidad para pensar analíticamente, integrar conocimiento, abordar problemas
complejos, la capacidad de adaptación a distintos entornos, la capacidad para
aprender solo, para abordar un objeto de conocimiento con rigor académico y
científico para asumir la responsabilidad ética y social por sus actuaciones
académicas y científicas y que deben ser parte de la formación en posgrados.
Los indicadores de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
[CEPAL] muestran un deficiente desarrollo de la innovación en México y como
porcentaje del PIB no alcanza medio punto porcentual, en cuanto al número de
investigadores por cada 1000 habitantes México tiene solo 1, en cuanto a
publicaciones científicas por cada 100,000 habitantes son 8 en México (Carrion y
Melgoza, 2012).
En su trabajo Higuita, Molano y Rodríguez (2011) analizaron lascompetencias
investigativas y las catalogaron en tres conjuntos: 1) Competencias generales, que
puede tener cualquier persona, sea o no un investigador, perosu definición se
construyó en función de la unidad de análisis: grupos de investigaciónque
generaninnovación;porejemplo,noseabordóelliderazgoenabstracto,sinoenrelación
con grupos de investigación. 2) Competencias asociadas al proceso investigativo,
esdecir,
lashabilidades,destrezasyconocimientosquecualquiermiembrodelgrupodebetener
para desarrollar las distintas actividades involucradas en una investigación. Y3)