•
Que el alumno se convierta en un ser responsable de su propio
aprendizaje, que desarrolle habilidades de búsqueda, selección, análisis y
evaluación de la información.
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Participe en actividades que le permitan intercambiar experiencias y
opiniones con sus compañeros.
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Se comprometa en procesos de reflexión sobre lo que hace, como lo hace y
que resultados logra.
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Interactué con su entorno para intervenir social y profesionalmente en el, a
través de actividades como trabajar en proyectos, estudiar casos y
proponer solución a problemas.
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Desarrolle la autonomía, pensamiento crítico, actitudes colaborativas,
destrezas profesionales y capacidad de autoevaluación.
Al final de la carrera, los estudiantes deben de haber obtenido las habilidades,
destrezas y actitudes, listas para ponerlas en práctica en el ámbito laboral y
culminar sus estudios como un profesional y con las herramientas necesarias para
cumplir las exigencias de la sociedad, resolviendo los problemas de forma
autónoma y creativa, siempre con la capacidad de colaborar con su grupo social,
entorno y organización de trabajo, para satisfacer los fines y objetivos perseguidos
(Yániz, 2008). Para que esto ocurra, es necesario mantener actualizados los
programas educativos y tener presente que el docente debe poseer las
herramientas académicas, el conocimiento y las capacidades necesarias en el
ejercicio docente, lo cual implica su formación y especialización constante.