Las organizaciones educativas privadas ofrecen educación superior a sus
participantes y con ello les permiten acceder a la certificación correspondiente al
grado que cursaron. El prestigio de las instituciones se caracteriza por los
diplomas expedidos con lo que exterioriza su calidad en el mercado, lo que
refuerza la competencia por el prestigio entre las instituciones y estratifica el
mercado de la enseñanza a criterios de selectividad y estatus (Ordorika, 2006;
Brunner y Uribe, 2007).
El tercer efecto legitimador que plantea Meyer (1977), es que la educación crea
una serie de supuestos acerca de la cultura común de la sociedad y expande el
significado en la vida colectiva. Las reglas son parte básica de la ideología
institucional y son altamente legítimas debido al estatus altamente
institucionalizado de la educación en la sociedad.Tales supuestos son introducidos
en las organizaciones de educación superior privadas y funcionan también como
mitos racionalizados. En este caso pese a que la mercantilización educativa
consiste en un proceso de transformación de la educación y mercancía, es decir
un servicio que se compra y vende en un entorno competitivo regido por
mecanismos de mercado, (Brunner y Uribe, 2007; Gascón y Cepeda, 2008;
Aboites, 2009; Verger, 2013), las organizaciones educativas privadas no pueden
alejarse de su la idea institucionalizada de la educación.
La tercera herramienta conceptual que se ha planteado anteriormente es el
isomorfismo. La expansión trae diferenciación entre organizaciones, añadiendo
que el mercado educativo propicia una dinámica de competencia en la que se
posibilitan medios alternativos para asegurar legitimidad (Levy, 2004, 2006). Por lo