Martínez-Salanova (2003, p. 46) comparte dos anécdotas acerca de los jóvenes y
el cine en España. Solo siete (de una treintena de alumnos con los que cierta vez
platicó) en alguna ocasión habían ido al cine, y una licenciada novel solamente
había visto una película en blanco y negro en toda su vida,
El pequeño salvaje
de
FrancoiseTruffaut, y eso porque se proyectó en una clase especial.Martínez-
Salanova señala esto como algo poco alentador. Ese desconocimiento es un
padecimiento difícil de enfrentar por la consabida preferencia del alumno hacia el
cine llamado comercial con base en la fórmula hollywoodense y al cual toma como
referencia de comparación con películasde distinta índole (de un determinado
género, corriente, vanguardia o cine de autor).
La pregunta que plantea entonces Martínez es: “¿qué se puede hacer para que los
jóvenes aprendan a ver cine?” (p. 46). La respuesta que ofrece estriba en ver una
película con elementos de juicio para encontrarle sentido. Habrá que pensar
entonces en sentidos diferentes dadas las experiencias personales y específicas
de cada alumno. Por eso hay que “someter” a éste a la referencia histórica y
esperar obtener algunos resultados. Por ejemplo, con la proyección de
Un perro
andaluz
, película de culto, varios alumnos han quedado impotentes de encontrarle
precisamente sentido, pero mantienen ese pendiente de cavilar hasta donde les
sea posible para hallar alguna manifestación más concreta de su director, Luis
Buñuel, y mejor sería que además se documentaran sobre las motivaciones que
decantaron en la realización de ese filme y así complementar y enriquecer sus
reflexiones.