posible, lo es solamente a través de una representación pensada (Kant,
2007, pp. 90–98).
Esta adición filosófica resulta fundamental en el análisis organizacional, pues las
prácticas sociales, las relaciones comunitarias y sus respectivas experiencias,
necesariamente se dan en un espacio que puede ser delimitado geométricamente,
con un área específica en expresión matemática; sin embargo, solo adquieren
sentido cuando la acción social se realiza; siendo estos espacios donde podemos
encontrar los rastros que muestran las razones, fetichistas o no, del valor de uso y
de la razón de ser de estos espacios.
Entonces, el espacio se convierte en un elemento clave para entender las
relaciones sociales, las relaciones de producción y el valor de uso o
aprovechamiento que tiene una población sobre ellos;Lefebvre(2013, p. 14) afirma
que:
No hay relaciones sociales sin espacio, de igual modo que no hay espacio
sin relaciones sociales. El espacio debe considerarse, por tanto, un
producto
que se consume, que se utiliza, pero que no es como los demás
objetos producidos, ya que él mismo
interviene en la producción
Hechas las consideraciones anteriores, el espacio como campo de acciónyde
soporte, organiza cada uno de los aspectos que conforman una sociedad, pues
cada sociedad se construye física y conceptualmente, en su propio espacio y ella
es la responsable de los resultados que en ese mismo espacio se generen.
5
Cursivas en la obra original.