nosotros es todo lo que la gente hace, tiene, piensa y cómo se comporta pero al
interior de un grupo humano denominado organización.
La toma de decisiones es altamente centralizada, pero el paternalismo, el
compadrazgo, la cultura clientelar empiezan a ceder en determinados espacios
laborales ante las exigencias contemporáneas.
En personal de mando medio, la tendencia autoritaria-paternalista propia de la
región se va difuminando en el trato cotidiano con estilos de autoridad más
horizontales, tendiendo a valorarse un estilo más consultivo. Por otro lado, si bien
siempre ha habido mercados internos de trabajo segmentados, ahora los criterios
de segmentación y/o fuentes de diferenciación en los lugares de trabajo parecen
ser otros, en especial asociados a la profesionalización y acción relacional de
segmentos de trabajadores bastante calificados, sustituyendo así criterios de
interacción más tradicionales.
Sólo en algunos sectores estratégicos se han implementado cambios sustantivos
en relación con nuevas formas de organización del trabajo y gestión de recursos
humanos.Desde la perspectiva de los modelos productivos, en general, estos
procesos se alejan de las concepciones posfordistas, tareas pendientes son los
niveles de salarios, las condiciones de trabajo con horarios superiores a la clásica
jornada laboral, la intensidad en las tareas, y en el caso de las mujeres se agrega
la dificultad de la conciliación trabajo-familia; elementos que en conjunto impactan
en la calidad de la vida laboral.Constatamos el diferenciado tejido social que se
está configurando en los diferentes sectores productivos. Persisten en la mayor