organización del trabajo y éstas a su vez aparecen vinculadas con determinadas
relaciones de empleo.
Así, un concepto que resulta útil para referirse a las transformaciones
mencionadas es el de Modelo de Producción o Configuración Socio-técnica del
Proceso Productivo (De la Garza, 1998).
Este concepto puede utilizarse como mediación entre el ámbito de la empresa y el
modelo de industrialización y el económico, como para analizar los procesos de
reestructuración productiva. En particular, en el caso de México, dentro de los
parámetros del modelo económico neoliberal se constituyó como modelo de
industrialización el secundario exportador, es decir, el sector más dinámico de la
economía, el principal responsable de la exportación. Al analizar la
reestructuración productiva, se ha señalado que los cambios en los modelos de
industrialización se corresponden con el paso del taylorismo-fordismo al
posfordismo y toyotismo. Sin embargo, en la práctica los modelos de producción
se plantean varios problemas y contradicciones. En estas prácticas se vinculan
actores en un proceso en el que las estrategias se construyen dentro de
parámetros estructurales, poniendo en juego concepciones de actores en
interacciones (De la Garza, 2011). En esta medida, las configuraciones
productivas conforman el marco estructural de nivel de la tecnología, tipo de
organización, de relaciones laborales, perfil de la mano de obra y de culturas
gerenciales y laborales, donde se articulan y re articulan las interacciones de
sujetos diversos guiados por estrategias en muy distintos niveles.