Página 123 - MYPIMES Y EMPRESA FAMILIAR

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Por otra parte, el adulto sabe que su capacidad de aprender está limitada por una
serie de factores que van desde el tiempo de que dispone para dedicar a la
actividad, hasta las propias limitaciones como sujeto de aprendizaje. Es decir, es
consciente de que debe administrar sus esfuerzos haciendo una adecuada
economía de sus posibilidades, de forma que sea capaz de tolerar el costo que le
significará “hacerle lugar” a una actividad que no le es habitual o a la que no está
acostumbrado, y que, en muchos casos, asocia con elementos frustrantes de su
niñez y juventud.
La creación de ese espacio psicológico dentro de su tiempo productivo genera, en
la mayoría de los casos, una cierta actitud especulativa en la que requerirá
visualizar con la mayor claridad posible el valor y la utilidad de hacer el esfuerzo.
En un número significativo de casos, especialmente en personas para quienes el
aprendizaje formal es una experiencia lejana, será muy difícil, sino imposible,
desarrollar actitudes positivas hacia la propuesta de capacitación, si no se les
muestra qué posibilidades que hoy no tiene adquirirá después del aprendizaje y
cuán importante será acceder a ellas (Blake, 2008; Grados, 2009).
Considerando lo anterior, las personas que se dedican a la capacitación deben
tener muy en cuenta que el proceso de aprendizaje para un adulto no es el mismo
que sigue un niño o un adolescente, de suma importancia se vuelve también el
considerar el grado de escolaridad que los posibles candidatos a recibir la
capacitación poseen a fin de diseñar el material que será utilizado con la mayor
claridad posible para ellos, utilizando un lenguaje y uso de recursos materiales
adecuados.