castigo es menos eficaz que el reforzamiento. Hace que la conducta castigada
desaparezca, pero puede reaparecer con consecuencias secundarias como la
agresión, frustración, evasión de la motivación, etc. Esto puede ocasionar que el
proceso de aprendizaje se vea detenido.
El sentido de satisfacción que se presenta como consecuencia de una acción bien
realizada es un importante refuerzo mucho más que los refuerzos externos a la
acción (como recibir un pago por ella como ejemplo). La máxima motivación para
el aprendizaje se logra cuando la tarea no es demasiado fácil ni demasiado difícil
para la persona, pues así obtiene la satisfacción de haber alcanzado resultados
positivos, que le costaron esfuerzo.
La satisfacción es mayor si el capacitando toma parte activa en la elección de las
actividades a realizar y materiales a utilizar, si no hay demasiada dirección por
parte del instructor, si se le permite explorar, hacer observaciones y críticas; es
decir cuando hay posibilidad de formar parte de la búsqueda de soluciones
(Bohlander& Snell, 2008; Grados, 2009).
El uso de la experiencia de los participantes
Un requerimiento propio de la educación de los adultos está vinculado con la
forma en que se acude a la experiencia de los participantes.
Los adultos nunca llegan “en cero” a una situación de aprendizaje. Ya sea porque
el tema tiene que ver con lo que diariamente hacen o porque previamente
recibieron ya alguna información al respecto, o. simplemente por preconceptos o
prejuicios, tienen ya alguna posición formada frente a lo que se aprenderá. Debido
a sus experiencias personales, laborales y de capacitación, el adulto