frecuentemente conoce más que el instructor sobre algunos temas. Lo anterior
debe ser considerado tanto en la planeación de los contenidos de los cursos como
en el diseño del material a utilizar en los mismos, no olvidando que el participante
ganará nuevas experiencias conforme participe en el desarrollo del curso del
capacitación el material debe asignarse de tal forma que cada experiencia se base
en la anterior. De esta manera, los participantes pueden integrar las experiencias
en un patrón útil de conocimientos y habilidades (Blake, 2008; Bohlander& Snell,
2008; Grados, 2009).
La conexión del aprendizaje con la realidad del participante
Uno de los principios del aprendizaje menciona que el material que se aprenderá
se debe presentar de la manera más significativa posible. Los participantes
aprenden mejor la información si la asocian con algo que les sea familiar.
Con frecuencia los capacitadores utilizan ejemplos muy descriptivos para que los
capacitandos los puedan relacionar. Los adultos nos manejamos con una cierta
percepción de la realidad. Los diferentes “colores del cristal” con que diferentes
observadores miran una misma realidad les hará percibir distintas cosas, y aún
aquellas percibidas por todos serán valoradas de distintas maneras, según el
sistema de valores e intereses que cada uno tenga ante esa situación.
Este aspecto representa un riesgo importante para al capacitador en tanto piense
que su lectura de la realidad es la correcta o es la misma que hacen los
participantes, para evitar caer en esta situación, se debe realizar un análisis de la
situación actual del conocimiento y habilidades que poseen las personas a
quienes se busca capacitar en algún tema con el fin de identificar correctamente a