(Antognollí, 2007) Opina: La sucesión patrimonial se ha convertido en un tema de
gran impacto en la armonía familiar y la continuidad de la empresa. Independiente
de la sucesión ejecutiva o de poder, los fundadores que ven cercana la hora de
transmitir la propiedad a la segunda generación, deben tomar decisiones que en
ocasiones no son las más adecuadas a las necesidades de la empresa y de la
familia.
Preparar la sucesión es un acto de responsabilidad personal, familiar y social de
parte de un empresario. (Antognollí, 2007) Es absurdo pensar que el dinero, las
propiedades y negocios se administran solos. Individuos e instituciones
inescrupulosas, como aves de rapiña, querrán participar del festín de una herencia
en manos de un menor o una persona sin conocimiento del funcionamiento de las
empresas. Cuántos empleos y familias están en juego y dependen de decisiones
juiciosas de parte de los administradores.
Por lo tanto, estudiar el tema de la sucesión patrimonial es casi equivalente a
estudiar la supervivencia de la empresa familiar. La transmisión de la propiedad
puede generar automáticamente una necesidad de liquidez en los familiares que
heredarán dicha propiedad, para soportar los impuestos de la sucesión, que al no
haber planeado con anterioridad le podría dejar a la familia tan sólo dos
alternativas: liquidar o vender la empresa. Sólo aquellos que han planeado la
sucesión con el debido tiempo, tienen claro el futuro de la compañía y pueden
pasar con la cabeza en alto los típicos problemas que acarrea una sucesión.
(Antognollí, 2007).