En un principio, los pasos son duros, pero recibe el apoyo de toda su familia para
seguir adelante y la empresa se convierte en el centro de la vida familiar. Una vez
que el negocio se ha consolidado, suele producirse una etapa de crecimiento, que
requiere unos planteamientos organizativos más rigurosos, o incluso la
incorporación de personas ajenas a la familia en determinados cargos de
responsabilidad.
Tres retos caracterizan esta etapa, obtener el capital suficiente, afrontar las
consecuencias de la concentración de la propiedad y diseñar una estructura que
garantice la continuidad. (Cantos, 2006). Por esto es una fase de crecimiento “por
creatividad”, donde el sueño empresarial del fundador se transmite a sus
sucesores. Según como se prepare a los hijos, la etapa de sucesión ocurrirá. Lo
más común de este momento está en relación con la crisis de dirección.
El empresario fundador considera a la empresa que ha creado como una garantía
para el bienestar futuro de su familia, como un vínculo importante de unión familiar
que permite una situación estable para sus empleados y como un valor que debe
ser transmitido a sus descendientes. Por eso, es que la estructura que se plantee
será influida por las tradiciones culturales, las leyes de herencia, las normas
sociales y las doctrinas religiosas.
3.7Empresas de segunda generación
En esta etapa la familia es más grande y diversa, razón por la cual las relaciones
familiares suelen ser menos conectadas. Paralelamente, la empresa es más
grande y compleja. (Cantos, 2006).