Página 279 - MYPIMES Y EMPRESA FAMILIAR

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social indirecto” (comunicación, finanzas, seguros, bienes raíces, educación,
salud, industrias culturales o sin fines de lucro; a partir del análisis surgen dos
consecuencias: 1) “las organizaciones de capital social indirecto parecen
relativamente localizadas y vulnerables frente a las fuerzas del mercado”, y 2) las
organizaciones de servicios difieren mucho de la manufactura pesada. En este
contexto, tanto la turbulencia externa como la complejidad interna parecen militar
contra la eficiencia y legitimidad previas de la forma burocrática, tratando, en
consecuencia, de quebrantarla y de reemplazarla.
En (Drucker, 1997) por su parte afirma que nos encontramos en lo que denomina
la sociedad del conocimiento, donde ni el capital, ni los recursos naturales ni el
factor trabajo se presentan como recurso clave, sino que éste parece estar
constituido por el conocimiento, llegando a sostener que la adquisición y
distribución del mismo ocupan hoy un interés en la sociedad, equivalente al lugar
que ocupaban los conceptos de propiedad e ingresos en la llamada era capitalista.
En el siglo XXI, el progreso se basa en el conocimiento. Las economías basadas
en los conocimientos que además implican globalidad e interdependencia, son las
economías con mayor viabilidad de desarrollo. El software, la innovación y el arte,
son los componentes estratégicos. El ámbito de las operaciones es literalmente
mundial y global, moviéndose al ciberespacio o espacio virtual. Históricamente,
según (Del Moral, 2007), la economía global ha experimentado de unos años a la
fecha, un cambio trascendental; cada vez los activos principales no son físicos ni
financieros sino intelectuales en la medida en que el crecimiento económico se ve