impulsado por los conocimientos y las ideas más que por los recursos
tradicionales de la tierra, materias primas, trabajo y capital.
En opinión de (Goldin, 2006), la falta de conocimientos puede ser una desventaja
mayor para el desarrollo que la escasez de casi cualquier otro factor. Los medios
estimulantes pueden desempeñar un rol clave en la propagación del conocimiento.
Las tasas de alfabetismo mejoradas, la reducción en los costos de impresión y las
nuevas tecnologías de difusión, incluyendo Internet; pueden promover el potencial
de los medios para informar a los ciudadanos y crear electores e intercambios
globales.
Acerca de la economía del conocimiento, explica (Toffler, 2007), que se han
escrito, pronunciado, tecleado y discutido miles de millones de palabras en casi
todas las lenguas de la tierra. Sin embargo, pocas de esas palabras dejan claro lo
profundamente distinto que es el conocimiento en comparación con cualquiera de
los restantes recursos o bienes que intervienen en la creación de riqueza. Este
conocimiento es intrínsecamente no rival, es intangible, es relacional, se puede
emparejar o combinar con otro conocimiento, es más portátil que cualquier otro
producto, puede comprimirse en símbolos o abstracciones, se puede almacenar
en espacios cada vez más pequeños, puede ser tácito o explícito y es difícil de
embotellar. Por todo lo antes expuesto es primordial no perder de vista las
diversas características que este conocimiento presenta para el momento de
tomar decisiones, sea en el orden administrativo o en el orden social, político,
académico, entre otros.