Seisdedos (2003), señala que en diversas investigaciones realizadas por
Friedlander & Margulies en 1969; e Ivancevich & Lyon en 1972 se observa una
conexión entre clima y satisfacción, sólo en algunos aspectos de la organización, o
que esta conexión está moderada por valores laborales. Asimismo, Silva (1996),
explica que Schneider y Snyder encontraron en 1975 correlaciones bajas entre
dimensiones de ambas variables.
Pritchard y Karasick (1973, citados por Ekvall, 2003) comparan dos empresas, una
dinámica y orientada a la ejecución (rendimiento y otra conservadora y estática.
En este estudio, se realizó un análisis a nivel organizacional, pero también un
análisis a nivel individual, las evaluaciones de clima de cada directivo se
compararon con su satisfacción laboral y rendimiento personal, se encontraron
correlaciones más elevadas entre clima y satisfacción laboral que entre clima y
rendimiento, pero la conclusión de que el clima influye más en la satisfacción que
en el rendimiento sería arriesgada. En la correlación entre clima y satisfacción hay
un efecto metodológico común, que no influye en la correlación entre clima y
rendimiento. Las evaluaciones del clima y de la satisfacción fueron hechas por los
mismos directivos, mientras que las evaluaciones de rendimiento las realizó un
consultor después de entrevistas con los superiores de los directivos y de un
informe de los resultados de producción.
Un estudio realizado por Chalé (2003) utilizó los instrumentos OCDQ-RS y el
MSQ. En su investigación, comparó seis escuelas del estado de Yucatán, México;
tres de las cuales las agrupó de acuerdo al sistema estatal y tres de acuerdo al
sistema transferido. Las denominó sistema F y sistema G, encontró que, las