Sin embargo, los autores Prahalad y Bettis (1995) posteriormente revisaron su
artículo seminal y extendieron un tanto el alcance de la LD como un “filtro” a través
del cual los administradores discriminan que información para la toma de
decisiones es la más importante. Esta manera de actuar al elegir la información
que los gerentes consideran importante robustece su misma LD, es decir, al elegir
solo cierta información su toma de decisión se ve reforzada por la información que
ellos tomaron a pesar de que esta no haya sido la más relevante. Este mecanismo
de filtrado ha influenciado en el desarrollo de estrategias y por ende en la dirección
misma de la empresa. Los autores concluyen su revisión recomendado que las
empresas deben aumentar el tamaño de ese filtro o “sintonizar” ese filtro hacia una
diferente banda para tener éxito al enfrentar el cambiante medio en el que la
empresa se desempeña (Ver cuadro 1). Constituyendo esta postura la forma
“Antirepresentacionalista”, el cual como se acaba de mencionar presenta ante los
ojos de los empresarios un mundo que no está preconcebido o predefinido y por lo
tanto el proceso de pensar y decidir es algo que se va creando constantemente,
se seleccionan ciertos datos del entorno y se procesan para dar información en la
toma de decisiones (Diez de Castro et al., 2003).
Subsiguientes investigadores criticaron que esta forma de conceptualizar la LD se
enfoca en procesar información en relación a los datos que se tienen del pasado o
de un evento presente, pero que no provee de una liga explicita a las decisiones
de estrategias futuras. (Miller, Burke & Glick, 1998).
El concepto de Lógica Dominante provee una explicación al fenómeno de porque
algunas empresas son capaces de anticipar cambios fundamentales en su