proceso que han llamado “desfamiliarización de la empresa” y otras firmas en las
que han considerado que es más conveniente mantener el control en manos de un
familiar.
Con relación a la firma de familia donde el fundador mantuvo a sus hijos alejados
de la empresa, se observó una dificultad para mantener o retomar el rumbo de la
organización en el momento en que el fundador estuvo incapacitado y
posteriormente murió. Se vio amenazada la supervivencia de la empresa y el
control de la familia; además, se generaron problemas de agencia con un
particular que se había convertido en una especie de “gerente a la sombra” quien,
en última instancia, tomaba las decisiones más importantes de la compañía. Esta
situación se dio en un contexto de inexistencia de órganos de gobierno
corporativo, lo cual facilitó la acción del particular en función de sus propios
intereses y en detrimento de los propietarios, lo que generó una relación típica de
agencia.
Otro factor importante que se pudo observar en este trabajo es la existencia de
tres tipos de sucesión que deben ser planeadas y programadas en las empresas
de familia: 1) la sucesión en la propiedad, es decir, la transferencia del patrimonio
que permite mantener el capital físico en propiedad de la familia; 2) la sucesión en
la dirección y el control de la empresa, con lo cual se mantiene la empresa bajo la
dirección de la familia, y 3) la sucesión o la transferencia del conocimiento