distingue y las hace merecedores a ser ellas quienes continúen la tradición
empresarial; aun cuando los predecesores no están del todo de acuerdo con esta
tendencia, por lo cual agregan como atributo el orden de nacimiento y el género.
Cabe aclarar que es diferente el pensar en un pariente político para la sucesión y
generalmente no son visualizados en la lista corta de candidatos, por lo tanto otro
atributo deseable es la relación sanguínea.
Para el atributo de la competencia se busca en el sucesor tradicionalmente su
grado de estudios, su experiencia dentro y fuera de la empresa y su desempeño
en el pasado En cuanto a las características deseables de personalidad la
literatura refiere ciertos rasgos como la agresividad, la creatividad e integridad,
independencia e inteligencia como atributos deseables. Sobre su involucramiento
con la empresa familiar la teoría de Agencia sugiere que aquéllos que tienen
mayor participación accionaria se involucran más con los problemas y su solución,
que aquéllos que tienen una participación minoritaria; por lo tanto un atributo
deseable más, es el grado de participación accionaria del sucesor dentro de la
organización.
Chrisman, et al. (1998) obtuvieron como conclusión de su estudio, que los
atributos deseables sugeridos por la literatura y que fueron señalados como los
más importantes por los encuestados son la integridad y el compromiso con el
negocio y por el contrario el orden de nacimiento y el género fueron clasificados
como los menos importantes. Estos hallazgos sugieren que la decisión de quién
debe ser el sucesor se basa más en características muy personales más que
naturales como el sexo y la edad o la línea sanguínea; otro atributo que recibió