optimizar los resultados (Wilkins y Ouchi, 1983). La MPYME no tiene recursos
para hacer esto de manera propositiva, sin embargo cuenta con un mecanismo
más antiguo y, a la vez, natural; la familia y la fuerza del fundador que, dado el
tamaño pequeño de la empresa y su actuar y presencia cotidianas, le hacen
probable el “infundir” su estilo de “hacer las cosas” y, también de definir y
privilegiar lo que es más importante de aquello que lo es en menor grado. Una de
las funciones primordiales en toda organización es aquella que tiene que ver con
influir a ciertas personas a fin de que realicen las actividades (actos) que se
requieren, además que los realicen sintiéndose “bien”, satisfechos (emociones,
afectos), para lo cual también debe de existir un suficiente grado de influencia
también en los contenidos de pensamiento de estas personas (cogniciones).
Esta tríada, actos-emociones-pensamientos, en la medida en que se presenta en
forma congruente eleva la probabilidad de un “Liderazgo efectivo”, aunque es claro
que el concepto de liderazgo es el más elusivo de los términos en la bibliografía
(Leithwood y Duke, 1998) hemos decidido conservarlo, pero concebido
básicamente como proceso de influencia en estas tres dimensiones ya sea entre
parejas de personas (interpersonal) o entre una persona y los miembros de un
grupo de trabajo, ya sea este formal o informal.
Así llegamos al acotamiento de que nuestro objeto de estudio en la presente
investigación se ubicó en el campo de interrogantes que se presentan en el punto
donde confluyen: a) la cultura de la organización de la E.F. definida por dicha
familia propietaria que, b) además es dirigida por miembros de dicha familia en
cuyos estilos de liderazgo se reflejan dichos elementos de la cultura