como Chrisman y Cols. (2012) advierten acerca de la necesidad de un
entendimiento más profundo de cómo es exactamente que la familia influye en la
empresa mostrándolo a través de los diferentes roles de la participación de la
familia y la esencia de esta (Chrisman, Chua, Pearson, & Barnet, 2012)
En este baile conjunto entre empresa y familia los estilos de liderazgo que asuma
el fundador en un principio, y los demás miembros de la familia, reflejarán de cierta
manera cada uno de los momentos correspondientes del ciclo de vida de la
familia, a la vez de que despegarán sus habilidades y conocimientos dentro de
una serie de suposiciones compartidas acerca de lo que es adecuado, estas
suposiciones básica compartidas por los miembros de la familia propietaria
conforman la base de la cultura de la organización (Schein, 2004).
Las organizaciones productivas, al menos en la actual etapa capitalista, se crean
para generar riqueza a través de acciones que produzcan rentabilidad en la
relación esfuerzos-resultados. Históricamente estas organizaciones se han
creado, subsistido, crecido y desarrollado dentro de sociedades diversas, desde
aquellas basadas en la más ortodoxa perspectiva del protestantismo que apuntaló
la economía europea y norteamericana, hasta las que sustentan buena parte de
su cultura organizacional en las tradiciones milenarias de disciplina y jerarquía del
poder de los pueblos asiáticos (Hofstede y cols.,2010; Quinn y Rohrbaugh, 1982).
En el caso de las organizaciones latinoamericanas histórica y culturalmente
podemos identificar elementos cuyo peso satura las explicaciones hacia otros
valores y tradiciones, así los ingredientes de la cultura de las organizaciones no
solamente están definidos por las políticas oficiales y manifiestas en el discurso