organizacional, sino que también los hay de naturaleza menos evidente (Smircich,
1983; Sypher y cols., 1985) y, en el caso de las organizaciones de nuestros países
latinoamericanos, se infiltran a través de una de las principales instituciones
históricas: la familia.Inclusive en muchas ocasiones la familia se convierte en
propietaria o crea y construye una empresa no solo como medio para la
generación de un patrimonio de la familia, sino además como posible escenario de
desarrollo de sus miembros, la autogestión de riqueza y “empleo”, conviviendo con
la estructura, funcionalidad, poder y estrategia de la familia misma. Así, la díada
familia-empresa, se convierte en objeto de estudio digno de análisis en sociedades
como la nuestra en donde, un muy amplio porcentaje de las empresas no solo son
micro, pequeñas o medianas, sino de propiedad y dirección familiar.
Lo que en un principio nos movió hacia este estudio fue la escasez o pobreza de
las explicaciones y tecnologías anglosajonas y asiáticas en relación a su
aplicación en empresas mexicanas, sentíamos y sabíamos que en ellas existían, y
existen, huecos graves que, aunque desconocidos, nos “explican” o permiten
justificar el fracaso de la aplicación de dichas tecnologías importadas del ámbito
anglosajón y asiático en muchas de las empresas de nuestro país (Barba y Solis,
1998). Con el transcurrir de la investigación fuimos esclareciendo parte de ello, las
distintas formas de presentación de las filiaciones afectivas, los “valores
inadecuados” cuando alguna investigación revelaba que la confianza en el
subordinado era más importante que su grado de eficiencia técnica, el mayor
interés por las estrategias de proceso grupal que se mueven más en el terreno de
las emociones, que en las estrategias de tareas dirigidas a la producción de