Dentro de la globalización, la administración pública ha sufrido transformaciones
de manera paralela al proceso de reforma del Estado, tanto en las actividades del
orden económico que son ejecutadas por el Estado como por la nueva visión que
se le impregna a las políticas públicas, obviando el sentido social y centrándose en
el interés individual, de acuerdo con lo que plantean Méndez y Becerril (2005). Así
la transformación de la gestión pública tiene su origen en la adaptación de las
finanzas públicas al nuevo escenario económico mundial, mismo que ha tenido
influencia por las políticas generadas y emitidas por organismos del orden
internacional tales como la Unión Europea, la OCDE y el Banco Mundial, solo por
citar algunos, con el objeto de transformar la actuación de los estados por
conducto de su recomposición estructural así como en las funciones de las
instituciones gubernamentales. En los modelos que se proponen por parte de
dichos organismos, la administración pública evoluciona dando paso a nuevos
modelos de estructura y gestión enfocados al bien común, y equilibrando sociedad
y mercado (Bañón y Carrillo, 1997, citados por de Méndez y Becerril, 2005). Para
Méndez y Becerril (2005), el planteamiento estratégico dentro del sector público se
refiere al modelo estratégico mediante el cual la organización define o plantea su
futuro y los métodos que son requeridos para conseguirlos, esto es, llevar a cabo
una aproximación de tipo estratégica, diseñar el futuro para después aplicar los
efectos de comportamiento organizativo para conseguir llegar a él, de modo que la
visión estratégica proporciona sentido a la acción pública y de ese modo pone al
alcance las distintas rutas para alcanzarlo, derivando precisamente en esto una