derivada del sector primario, mantiene rezagos en los temas de eficiencia en la
administración de sus unidades de producción y la aplicación de tecnología que
permitan un desarrollo significativo en la competitividad, su personal está poco
capacitado en los temas de mercados nacionales e internacionales, así como en lo
que respecta a los incentivos provenientes de esquemas fiscales, enfatizando que
es necesario pasar de una economía de factores básicos a una economía de
inversión. Otro aspecto importante que no se debe de dejar de mencionar, tiene
que ver con el financiamiento en el sector rural. De acuerdo con Almeraya–
Quintero et al. (2011), existen cuatro tipos de instituciones de financiamiento en
zonas rurales: 1. La banca de desarrollo: FIRA, Financiera Rural y BANSEFI. 2. La
banca privada o comercial. 3. Las uniones de crédito u otras figuras como
organizaciones auxiliares de crédito. 4. El sector de seguros y fianzas
(AGROASEMEX, compañías privadas y Fondos de aseguramiento). Concluyendo
que los recursos que dispersan no están dirigidos a municipios con altos niveles
de marginalidad, bajos niveles de accesibilidad y a áreas rurales dispersas, donde
se deberían de enfocar estos esfuerzos.
En el caso de Sinaloa, es necesario que el desarrollo del financiamiento se
extienda a los municipios con marginación alta, tomando en cuenta las variables
de ruralidad, marginalidad y accesibilidad. Para que exista desarrollo en una
región es necesario que exista también la inversión proveniente del
financiamiento, mismo que debe de provenir de fuentes relacionadas con el gasto
público y con la banca de desarrollo. Desde dicho punto de vista, es latente la