propios límites, ubicarse en el interior de un campo y además, conservar en el
tiempo el sentido de esa distinción y determinación, esto es mostrar una
permanencia temporal.
Las acciones colectivas suponen actores colectivos dotados de identidad, porque
de lo contrario no se podría explicar cómo pueden dar sentido a su acción. Estos
actores no tienen existencia por sí mismos solamente integran un resultado de
procesos, a través de los cuales ellos mismos se vuelven colectivos.
De esta forma el concepto de identidad para un colectivo implica por lo menos los
siguientes elementos:
1) la continuación de un sujeto de acción en el tiempo,
2) su concepción como una unidad con límites
3) distinguirse de todos los demás sujetos, y
4) contar también con el reconocimiento de estos últimos, es decir de los demás.
Todo se reduce entonces, a identificar en qué radica la unidad distintiva de esos
sujetos de acción específicos que son los actores colectivos. Para ello, Melucci
(2001) considera que la unidad distintiva de la identidad colectiva reside en una
determinación que debe ser interactiva y compartida, es decir construida y también
negociada, a través de procesos dinámicos reiterados de las relaciones, lo cual
tiene como resultado que los actores se mantengan unidos.
Esta unidad distintiva se produce con la participación de un cierto número de
individuos o grupos, en otro nivel; que van a implicar orientaciones de su accionar