En nuestro estudio se observa cómo las cooperativistas lograron trasladar los
principios de funcionamiento de la asociatividad (ayuda mutua, cooperación) a la
organización cooperativa, lo que permitió construir la identidad de la cooperativa,
entendida como grupo de identificación de los individuos, que permiten a su vez
consolidar el capital social de la organización necesario para consolidar las
relaciones interpersonales e intercambiar conocimientos.
Consideramos que es así como se ha logrado conciliar el aspecto utilitario de la
organización con el aspecto social, el cual es un referente de las cooperativistas
dentro de la organización.
Reflexiones
Entendemos entonces que la responsabilidad social no consiste en mera
filantropía, y de acuerdo con Cortina (2006), no se trata de realizar acciones de
beneficencia, desinteresadas, sino en plantear las actuaciones de la empresa de
forma que tengan en cuenta los intereses de todos los afectados por ella. La idea
de beneficio se amplía al económico, social y medioambiental, y la de beneficiario,
a cuantos son afectados por la actividad de la empresa. La responsabilidad social
debe asumirse como una herramienta de gestión, debe formar parte de la
empresa, de su gestión básica, no ser algo más que convive cotidianamente con
bajos salarios, mala calidad del producto, empleos precarios, incluso explotación y
violación de los derechos básicos; y con su quehacer histórico y proyectos a corto,
mediano y largo plazo, lograr una buena reputación a través de las buenas
prácticas, persiguiendo el beneficio común. La responsabilidad social para serlo
debe estar enraizada en la ética de la organización, tiene que ver con el