Marco Teórico
Vallaeys et al. (2009) asumen que es difícil definir la responsabilidad social de
manera sustantiva y definitiva, tal es el movimiento que se ha generado en torno a
ella y tantas y tan diversas sus iniciativas y aproximaciones. Sin embargo, un
concepto que subyace a cualquier definición es el de desarrollo sostenible. Es
decir: la preocupación por las consecuencias ambientales y sociales de la
actividad humana o de las organizaciones. La exigencia ética de sostenibilidad
invita a redefinir los modelos de gestión de las organizaciones y los territorios
locales, nacionales y regionales.
La exigencia de sostenibilidad ha conducido a los diversos movimientos de
responsabilidad social a través del mundo a asumir poco a poco cuatro principios
que definen el concepto por la negativa:
● La responsabilidad social no es acción social filantrópica al margen de la
actividad principal de la organización, sino un nuevo sistema de gestión de
la organización.
● La responsabilidad social no es una moda pasajera, sino una obligación
universal para asegurar la sostenibilidad social y ambiental de nuestro
modo de producción y consumo en un planeta frágil en el cual todos
tenemos iguales derechos a una vida digna.
● La responsabilidad social no es una función más de la organización, sino un
modo permanente de operar todas sus funciones basado en el diagnóstico
y la buena gestión de sus impactos directos e indirectos.