indirectamente con ella, actores que se ven afectados por su desempeño y que
tienen a su vez la capacidad de afectarla. La organización debe responder a los
stakeholders (grupos de interés, tal como traduciremos el concepto) y entablar con
ellos una relación transparente y democrática. Este proceso de regulación
socialmente responsable trata de evitar el riesgo de egocentrismo de la
organización.
Las alianzas para participar en el desarrollo sostenible
. La organización debe
entenderse como parte de un entramado social amplio y complejo, en el cual
puede cumplir una tarea destacada de intermediación para acercar intereses
complementarios. Trascender la mirada de la propia institución para forjar alianzas
incrementa el capital social del entorno y le permite avanzar desde una lógica
reactiva (de adaptación) hacia una lógica proactiva (de innovación), creando
nuevas solidaridades para la solución de problemas sociales y ambientales. Así se
evita el riesgo de egoísmo de la organización (Vallaeys et al. 2009).
Esta aproximación al concepto de responsabilidad social tiene varias ventajas:
● Es aplicable a cualquier tipo de organización sin presumir de antemano en
qué aspectos concretos se tiene que expresar su responsabilidad social
(algo que dependerá de los impactos específicos).
● Es operativa, puesto que nos indica por dónde debe avanzar cada
organización: se deben diagnosticar y administrar bien los impactos
mediante el diálogo con los grupos de interés afectados, cuidando la
coherencia y transparencia del gobierno de la organización y creando