llega a las mismas conclusiones que Taylor cincuenta años antes. Este campo de
estudio se fortaleció durante la década de los sesenta con la publicación de la
obra de Simon (1957) y fue influenciado por un pensamiento anglosajón,
positivista e instrumental, por eso se denominó
Teoría de la Organización
, cuyo
propósito principal era encontrar
la mejor manera de hacer más eficiente la
empresa
. En los años setenta una visión contestaría y con influencia europea
irrumpe en el campo bajo el nombre de
Organization Studies
, (Jermier y Clegg,
1994) su objetivo es comprensivo más que prescriptivo, crítico y con una
preocupación mayor que sólo limitarse a la empresa. Ambas corrientes
académicas, aún con diversos puntos de encuentro, han estado en tensión; ambas
se inscriben en el paradigma de la modernidad, ampliamente cuestionado en la
actualidad.
La transmodernidad es un naciente paradigma científico cuyas bases se
encuentran en el desarrollo de la física cuántica y del pensamiento complejo, pone
su acento en la búsqueda comprensiva de la realidad de manera holista,
remarcando que la ciencia moderna se encuentra imposibilitada en poder
responder muchas preguntas trascendentales para la humanidad, incluso se
encuentran ignoradas por el
mainstream
científico contemporáneo. De esta forma,
pretende contraponerse a los principales errores de la modernidad: la
fragmentación, la subsunción a la economía, la rigidez de los métodos, la
univocidad de las teorías y en general el rescate de un camino humanista en algún
momento perdido.