esfera temporera de actividad que posee su tendencia propia” señala
Huizinga (2008:21, comillas y cursivas en el original).
iii.
El juego está contenido en sí mismo por límites temporales y espaciales. El
juego se organiza con arreglo a su propia racionalidad y al hacerlo, instituye
nuevas realidades con otros tiempos, espacios, estética, emociones,
jugadores, orden simbólico, estructura sagrada y reglas propias.
iv.
El juego está reglamentado. el juego crea su orden propio, su estructura de
contención, su coherencia interna, su locura intrínseca también. En esta
tesitura, es factible afirmar que el juego está contenido en la organización
generada por sí mismo, lo que implica que está sometido a un conjunto de
convenciones que deben ser aceptadas por los jugadores, o el juego no tiene
posibilidad de realizarse. La noción de convenciones alude tanto a las reglas
formales y explícitas como a los acuerdos tácitos e informales acordados por
los jugadores. “He aquí otro rasgo positivo del juego: crea orden, es orden”
(Huizinga 2008: 24).
v.
En el juego hay tensiones generadas por la incertidumbre o el azar por el
resultado o desenlace. “Este elemento de tensión presta a la actividad lúdica,
que por sí misma está más allá del bien y del mal, cierto contenido ético”
(Huizinga, 2008: 24).
El fecundo trabajo de Huizinga fue muy importante para el desarrollo de los
estudios sobre el juego, si bien su carácter descriptivo ha sido señalado como su
principal limitación. No obstante, si utilizamos las características del juego
establecidas para analizar comparativamente las etapas descritas por Åkerstrøm