Página 155 - 1. VIDA SIMBOLICA

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Asimismo, en este esquema necesitamos dar cuenta de la especificidad del juego
en tanto “tercera realidad” que no es ni subjetiva ni objetiva por completo.
Finalmente, en el esquema consideramos pertinente recoger la idea central de
Henriot “el juego es el imaginario en acto”.
En primer lugar es importante partir de que las organizaciones y sobre todo las
empresas privadas son “sistemas culturales, simbólicos e imaginarios” (Enriquez,
1992:9). En esta tesitura, en segundo lugar, son una expresión “condensada” (por
así decirlo) de las actividades lúdicas sociales y por ende, espacios de y para los
juegos. En tercer lugar, las organizaciones y específicamente las empresas
privadas son espacios sociales profundamente contradictorios: oscilan entre la
cerrazón y la apertura, entre la rutina y la innovación, entre la pulsión de muerte y
la pulsión de vida, entre el mundo de objetos y procesos objetivos y el mundo de
símbolos y lenguajes subjetivos. Finalmente, en cuarto lugar, la empresa “más allá
de estructuras particulares, se presenta como un lugar donde el imaginario, los
fantasmas, los deseos expresan su potencia” (Enriquez, 1997: 16 En primer lugar
es importante partir de que las organizaciones y sobre todo las empresas privadas
son “sistemas culturales, simbólicos e imaginarios” (Enriquez, 1992:9). En esta
tesitura, en segundo lugar, son una expresión “condensada” (por así decirlo) de
las actividades lúdicas sociales y por ende, espacios de y para los juegos. En
tercer lugar, las organizaciones y específicamente las empresas privadas son
espacios sociales profundamente contradictorios: oscilan entre la cerrazón y la
apertura, entre la rutina y la innovación, entre la pulsión de muerte y la pulsión de
vida, entre el mundo de objetos y procesos objetivos y el mundo de símbolos y