tiempo límite determinado (por ejemplo en ciertas fechas agrícolas); h) fomenta la
emulación
entre los obreros y se logra una extensión de sus energías.
Las causas expuestas en los incisos del a) al g) fueron desarrollados en cierta
forma por el propio Marx y han sido tema abordado por diversas investigaciones
de carácter económico en las organizaciones. Poco vuelve a tratar Marx el caso
de la emulación, sin embargo, nos deja una clave
“
[dado que el hombre sea un
animal político o digamos cuando menos social]
el simple contacto social
engendra en la mayoría de los trabajadores productivos una emulación y una
excitación especial de los espíritus vitales que exaltan la capacidad individual de
rendimiento de cada obrero”
(Marx, 2008:262).
Dado que, hemos establecido que la cooperación de trabajo ha existido desde los
estadios más primitivos del hombre, podemos señalar que existe una forma
general de cooperación como inherente al ser humano; pero, en tanto que,
también hemos señalado enfáticamente que el modo de cooperación depende del
modo de producción dominante, debemos decir que existen formas especiales de
cooperación que revisten la forma de las relaciones sociales imperantes. El trabajo
cooperativo se presenta como una de estas formas especiales de cooperación,
como una respuesta contestataria particular a la cooperación del trabajo en el
capitalismo. Una organización cooperativa es una propiedad social y por tanto
supone que una mayor productividad resultado de potenciar el trabajo cooperativo
debe beneficiar a todos su integrantes, este acto de distribución equitativa
conforme al esfuerzo de sus miembros impone un orden distinto que abole la
explotación humana, por esto y por la forma de estructura que presenta es que