El antropólogo cultural Victor Turner (1988) a diferencia de McLaren refiere que los
rituales están caracterizados por el paso de un estado a otro, en donde el
sometido por el ritual adquiere una posición diferente a la anterior pasando por un
estado liminal en donde deja de ser lo que era, pero aún no adquiere el nuevo
estatus, al finalizado el ritual adquiere la nueva posición. Es esta
conceptualización de ritual la que junto con diversos elementos localizados en el
espacio de análisis cobra sentido para la realización de investigaciones culturales.
Es decir, sí reconoce la importancia de eventos culturales pero contextualizados y
no aislados.
Retomando los anteriores significados de cultura descritos por Barba y Solis
(1997) pero abandonando la lógica de la búsqueda de excelencia, los mismos
autores identifican que la cultura organizacional ha sido estudiada básicamente
desde dos puntos: la cultura como variable y la cultura como metáfora. La primera,
expresa los valores, ideales y creencias compartidas que se manifiestan a través
de artefactos simbólicos (mitos, rituales, leyendas), obsérvala de tal manera
conlleva a que: transmite identidad; es creadora de compromisos en el individuo;
proporciona sentido y significados que pueden fungir como guía orientadora de
comportamientos.
La segunda, como metáfora fundamental refiere a que la organización es cultura, y
no solo la tiene, dando paso a realizar investigaciones en términos subjetivos al
dar cuenta de expresiones, ideologías y simbolismos presentes en el contexto de
análisis, bajo esta tesitura, se pueden localizar la perspectiva cognitiva, la
estructuralista y la simbólica. La perspectiva cognitiva o interpretativa, considera