permite ajustar la nueva tecnología a las necesidades de los grupos de trabajo que
se han creado (Leonard-Barton y Sinha, 1993).
Para Souder (1987), Zuboff (1982) y Barley (1986), la tecnología introducida es
modificada por los usuarios, adaptándola a las necesidades del grupo, a través de
los procesos de aprendizaje,
la modificación de los roles de trabajo y el cambio
en los sistemas de recompensas. En coincidencia con Leonard-Barton y Sinha
(1993), para los autores antes mencionados, los usuarios son una pieza clave en
el proceso de transferencia tecnológica; porque trabajan conjuntamente con los
desarrolladores, averiguando el potencial innovador y comercial de nuevas
tecnologías y logrando su implementación en las organizaciones.
Sin embargo, Leonard-Barton y Sinha (1993) advierten que la participación de los
usuarios en el desarrollo, asimilación y aplicación de un nuevo sistema tecnológico
no siempre es positiva. Los usuarios no siempre desean participar activamente en
el proceso de introducción de un nuevo sistema tecnológico
pues dependiendo
de las características particulares del tipo de proyecto de innovación y de
transferencia es el nivel de participación estos. El nivel de colaboración puede ser
6
El aprendizaje: “comprende la adquisición de nuevos conocimientos, información,
habilidades individuales y el desarrollo de rutinas a nivel organizacional. El saber y
los programas no son posesión de un individuo en particular, se encuentran
dispersos en toda la empresa; son el resultado de interconexiones y
construcciones sociales que suceden dentro de la organización y su entorno”
(García, 2004: p. 276).
7
Para Boland (1978) y Von Hippel (1988), hay que considerar también que los
usuarios de la tecnología contribuyen a través de sus “esquemas mentales” y sus
niveles de conocimiento especializado al éxito de la transferencia tecnológica.
8
Algunas veces los usuarios potenciales de una tecnología se resisten a su
adopción o evitan el compromiso porque no hay clima organizacional propicio o
porque no se ajusta la innovación a los valores de los usuarios finales (Klein y
Speer, 1996).