lo tanto, algunas de las ventajas de los sistemas horizontales de innovación son
las que se enumeran a continuación: la generación de un sentido de pertenencia
entre los miembros del sistema, a diversificación de las innovaciones transferidas
en la red, y el aumento de las reinvenciones y modificaciones incrementales de las
innovaciones difundidas.
Las capacidades centrales y las rigideces como factores que influyen en la
innovación y su transferencia
Leonard-Barton (1992b) añade otro factor que influye en los procesos de
innovación tecnológica: las capacidades centrales de las organizaciones. De
acuerdo con la autora, cuando las capacidades básicas están demasiado
arraigadas en una organización es difícil cambiarlas, lo que las convierte en un
posible obstáculo para la implementación de la innovación.
Pero, ¿qué son las capacidades centrales de una organización? Teece, Pisano y
Shuen (1990, p. 28) definen capacidades centrales como
“(…) un conjunto de
habilidades diferenciadas, (…) las rutinas que proporcionan la base para la
capacidad competitiva de una empresa y ventaja sostenible en un negocio
particular”.
Desde esta perspectiva, las capacidades centrales son procedimientos
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Henderson y Clark (1990) sostienen que las innovaciones propician el
cuestionamiento de la utilidad de los conocimientos más valorados por una
organización; esto conlleva a la transformación y/o sustitución de capacidades
centrales vigentes que dificultan la innovación tecnológica. En este sentido,
Schumpeter (1942) considera que la innovación sirve como catalizadora de
procesos de “destrucción creativa”, en los que las antiguas habilidades y
conocimientos de una organización se adaptan al nuevo sistema tecnológico. Por
lo tanto, existe un conflicto entre la necesidad de desarrollar algo nuevo y la
necesidad de conservar las capacidades centrales.