su historia, hay formas de actividad a las que atribuimos el estatus de juego:
las “cosas” que acordamos nombrar “juego” (traducción del francés nuestra).
A este nivel Henriot lo denomina la estructura del juego.
ii) Nivel subjetivo. La investigación se conduce hacia los factores comunes de
estos actos de juego a partir de identificar las actitudes mentales de los
jugadores. Para Henriot el juego tiene sentido por referencia a la actitud
adoptada por quien juega, esto es, antes que el juego está el sujeto que
juega. “Antes que estructura, el juego es idea” (Henriot, 1969: 17). A este
nivel Henriot lo denomina simplemente jugar (en el entendido que la acción
es animada por un sujeto con intencionalidad determinada, consciente o no).
iii) Nivel fenomenológico. Ya que no es suficiente con decir que el jugador da
más o menos sentido a la estructura del juego, es necesario preguntarnos
por las condiciones en las que el sujeto puede devenir en jugador. Esto es,
se necesita de una psicología objetiva del juego considerado como forma de
comportamiento, de una sociología objetiva del juego estimado como
institución para mostrar los diferentes niveles implicados en estas actividades
(Henriot, 1969: 17-18). El análisis también debe centrarse en la dinámica
subjetiva del jugador que juega en estructuras objetivas de jueg
Estructura, actitud e interacción es el nudo que define al juego, lo que le da orden
y organización. La disposición estructural, actitudinal y dinámica que anima al
juego no es desde luego la misma que da sentido a la vida «propiamente dicha»
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Esta suerte de juego de palabras tiene evidentes evocaciones en Pierre
Bourdieu. Consideramos posible reescribir (reinterpretar) la teoría del
habitus
a la
luz de las teorías de Henriot y Winnicot. Trabajamos en esa dirección.