atención. A mayor atención requerida, menos atrayente será el trabajo, puesto que
representa “
menos disfrute del trabajo como un juego de sus propias fuerzas
físicas y espirituales”
(Marx, 2008).
Este juego de fuerzas físicas (órganos) y espirituales (voluntad) necesarias para el
proceso de trabajo hemos nosotros de llamar, por el momento,
proceso de
energía,
por distinguir la dimensión sutil del proceso de trabajo, pero hemos dicho
que no son sino proceso asociados y que por tanto se presentan de manera
simultáneamente.
El proceso de energía se desdobla en proceso de emulación y
proceso de excitación [de los espíritus vitales] como causación del proceso de
trabajo mismo.
Esta
causación
ha sido motivo de preocupación para diversos autores y escuelas
del pensamiento administrativo y organizacional, que en el modo de producción
capitalista se presenta revestida aparencialmente como el
necesario aumento de
la productividad en las organizaciones
, lograr el máximo esfuerzo del trabajador en
la jornada de trabajo que compra el capitalista. Para Taylor (1917) será combatir la
“flojera sistemática”
y a la que otros investigadores han aludido como la repulsa
del obrero a trabajar lo menos posible dada una situación de lucha de clases
(Braverman, 1974). El trabajador ante todo, cualquiera que sea y en cualquier
actividad, reconoce su desgaste físico y evita llegar al punto de agotamiento que
está dispuesto a entregar por cierta masa monetaria, ¿por qué habría el trabajador
de ir más allá? ¿De dónde sacaría fuerzas extraordinarias a su punto de
agotamiento? El pensamiento del señor Taylor ha operado mecánicamente la
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Energía, del griego “energom” no es otra cosa que “la que hace el trabajo”.